Fomento Territorial – Blog

La importancia del urbanismo de calidad en tiempo de crisis

El urbanismo en España está en sus horas más bajas no solo por la reducción de su actividad sino por su baja imagen pública.

El modelo actual está agotado, enmarcado en  un crecimiento económico a corto plazo y una arquitectura de escaparate, y lo que es más grave sin dar soluciones a lo sociedad. Muestra de ello, son las grandes abominaciones esparcidas por toda la geografía que han desvirtuado la profesión del urbanista. Esto se debe al desarrollo urbano desaforado y apoyado por técnicos, políticos y la mayoría de la sociedad. Es cierto que los profesionales tienen parte de responsabilidad, pero no es menos cierto, que la sociedad en su conjunto presionó o respaldó para que se hicieran estos desarrollos sin pensar en las consecuencias a largo plazo.

El resultado de esta época (boom inmobiliario) fue un excesivo consumo de suelo sin relación con las necesidades de la población. Transmitiendo la impresión que cualquier terreno era suelo fértil para el desarrollo de un complejo residencial, hotelero, comercial o unas grandes infraestructuras, sin importar las incidencias en la población local, en su cultura o en el patrimonio natural y paisajístico.

Ahora nos encontramos en un escenario distinto, después de la explosión de la burbuja, donde existen miles de esqueletos urbanísticos a medio hacer y o infrautilizados esparcidos por el país. Muestra de estos desastres lo podemos ver en una excelente web que se llama Nación Rotonda (www.nacionrotonda.com).

 

Este escenario que ya era pronosticado en muchos círculos académicos pero negado o ignorado por el público en general. Porque en esta época sólo era importante crecer económicamente sin pensar lo que ocurriría en el futuro, tergiversando el urbanismo como una herramienta de crecimiento de económico, a corto plazo o de unos pocos.

La tergiversación del urbanismo ha creado graves problemas en nuestro país, aunque algunas ciudades se han salvado, gracias  a que han apostado por un  urbanismo de calidad,convirtiendose en más competitivas y sostenibles, y han capeado mucho mejor la crisis. El modelo de estas ciudades es mucho más acorde con las necesidades y características de sus municipios.

Actualmente es el mejor momento para imitar el modelo urbanístico de estas ciudades, ya que la presión urbanística es  casi inexistente en nuestro país. Las instituciones autonómicas y estatales conscientes del grave problema urbanístico existente han propuesto una legislación sectorial mucho más respetuosa con el entorno y más coherente con las necesidades de sus ciudadanos. Pero la mentalidad de la sociedad solo vincula el planeamiento al crecimiento urbano, por tanto los planes urbanísticos se han reducido a su mínima expresión. Por esta razón la mayor parte de los municipios prefieren estar regidos por planeamientos de las décadas 1990 o 2000 con crecimientos desaforados (con una ingente cantidad de suelo urbano o urbanizable que nunca se desarrollará) que un nuevo plan urbanístico con un crecimiento más coherente y respetuoso.

Un urbanismo de calidad más responsable con el medio puede ser un auténtico revitalizador social y ecológico, además de promover el crecimiento económico de un territorio. Pero para conseguir un modelo urbano de calidad deben corregirse errores  llevados a cabo por el modelo urbanístico desarrollado en el Boom Inmobiliario:

Urbanismo individualizado

Para lograr un urbanismo resolutivo, es necesario que sea individualizado, acorde a la realidad social, cultural, natural y paisajística de un determinado territorio. La homogenización de propuestas urbanísticas en territorios diversos y complejos ha creado graves problemas en los últimos años en estos municipios. La reflexión e individualización de propuestas permitirá sacar el máximo potencial a los recursos del ámbito y reducir a la mínima expresión los impactos negativos. Además potenciar los recursos endógenos aporta singularidad a la ciudad y a su entorno.

Educación y urbanismo

La educación sobre urbanismo aunque no está tan desarrollada como la educación ambiental, es igual de importante. La educación urbanística es clave para remover conciencias de la sociedad y que se den cuenta de la importancia de tener un municipio bien ordenado y gestionado. Los ciudadanos deben ser conscientes y responsables para adoptar una actitud de respeto y compromiso ante la ciudad.

Mayor participación social

La participación social en los planes urbanísticos es reducida a pesar de los mecanismos de obligado cumplimiento que establecen las distintas normativas. El planeamiento debe reconocer el papel de la sociedad como un actor fundamental no como mero observador.

Analizar las demandas y necesidades reales

Muchos de los planes se han justificado en los últimos años bajo demandas injustificadas y proyecciones sobredimensionadas . Los crecimientos deben justificarse sobre análisis socioeconómicos rigurosos.

Tenemos que recuperar las ciudades para las personas  y para ello es necesario apostar por urbanismo de calidad y olvidar las propuestas estrellas de grandes infraestructuras y grandes crecimientos.

 

Vía http://www.tysmagazine.com/

Jose María Taboada

 

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