Fomento Territorial – Blog

Project Management

Hoy os traemos un artículo escrito por nuestro Director Técnico en Fomento Territorial, Jose Manuel López Sánchez.

Vivimos en un mundo competitivo en el que la gestión empresarial se mide por los resultados y la satisfacción de los clientes. Las empresas, a través de la mejora continua, buscan formas de optimizar su gestión y la utilización de los medios más adecuados e innovadores de gestión, bajo metodologías homologadas y unificadas internacionalmente y buenas prácticas en Project Management, son fundamentales en general y en particular cuando la línea de negocio es el desarrollo de proyectos.

El Project Manager debe ofrecer a su cliente una metodología de trabajo adaptada a sus necesidades, apoyándose en herramientas de gestión que optimicen siempre la gerencia del Proyecto y como responsable de la Gestión Integral del mismo en todas sus fases: diseño, pre-construcción, construcción y entrega, tanto en proyectos llevados a cabo mediante procedimientos llamémoslos tradicionales, como en proyectos desarrollados bajo entornos BIM, coordina a todos los intervinientes del proceso: propiedad, proyectistas, ingenierías, constructores, administraciones…

Un plan de Gestión del Proyecto debidamente diseñado e implementado en las diferentes áreas de actuación constituirá la base necesaria para alcanzar el éxito y cumplimiento de los objetivos en los proyectos: Integración, Alcance, Tiempo, Coste, Calidad, Recursos Humanos, Comunicaciones, Riesgos, Adquisiciones, Interesados, etc.
El sector de la Gestión de Proyectos – Project Management, no es ajeno a la situación de Globalización en la que nos encontramos, acrecentada con la situación de crisis económica que estamos viviendo, y se hace fundamental que las empresas puedan desarrollar su actividad en cualquier lugar del mundo.

Las principales compañías españolas, tanto de Project Management como Constructoras, Promotoras, se encuentran en una importante fase de desarrollo exterior y vienen precisando de profesionales altamente cualificados para poder dirigir los proyectos que se desarrollan dentro y fuera de nuestro país.

La globalización de la economía incrementa la competencia entre empresas, aumenta la participación en proyectos internacionales y la subcontratación de trabajos con la intervención de numerosos agentes con formas de trabajar no homogéneas y con gran dispersión geográfica: asociaciones o UTES con otras empresas, intervención de diferentes departamentos y delegaciones dentro de cada empresa, participación de entidades financieras y gubernamentales nacionales e internacionales como son Banco Mundial, Bancos Internacionales de Desarrollo, etc.

También han ido apareciendo nuevas fórmulas de financiación de proyectos entre las administraciones y las organizaciones privadas que necesitan de la colaboración financiera de entidades bancarias y de ahorro donde el riesgo se traslada al proyecto y éste se autofinancia garantizando la deuda con sus propios activos.

Esta elevada competencia entre empresas provoca que se reduzca el tiempo de puesta en el mercado del producto y por tanto los plazos para el desarrollo de los proyectos se acortan, lo que hace necesario dominar las buenas prácticas en Project Management reconocidas internacionalmente. Los proyectos son cada vez más complejos y precisan de una normalización de los procesos de trabajo para garantizar que las técnicas empleadas en cada proyecto son las más adecuadas y que no dejan nada a la improvisación. Es necesario tender a la “industrialización” de la Gestión de Proyecto para garantizar un servicio de calidad. Como afirma A. Garrido Hernández, “únicamente se alcanzará la excelencia en los servicios que una empresa o profesional ofrece a sus clientes cuando éstos estén sometidos a normalización, control y mejora continua”.

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Las características actuales de los proyectos han hecho surgir una nueva problemática.

La intervención de muy diversos agentes, en muchas ocasiones dispersos o deslocalizados geográficamente y de diferentes organizaciones empresariales, así como la internacionalización de los proyectos y la constante subcontratación de los trabajos, generan riesgos que es preciso tener en cuenta:

 Descoordinación entre participantes en el proyecto.
 Metodologías de trabajo no homogéneas.
 Transmisión ineficiente de la información.
 Dificultad de control del equipo de trabajo, de los costes, de las actividades y planificación del proyecto, etc.

Esta problemática ha desencadenado una toma de conciencia de las necesidades que la situación actual de los proyectos genera:

 Información en tiempo real.
 Procedimiento y procesos eficientes y uniformes.
 Compartir información entre departamentos, delegaciones, empresas, …
 Medios de control y supervisión fiables.

Si no se satisfacen las necesidades generadas por las características actuales de los proyectos, sus consecuencias provocarán una pésima gestión de los mismos. La utilización de herramientas adecuadas apoyadas en las nuevas tecnologías suponen un paso más en la Gestión de Proyectos, aportando valor añadido:

 Optimización del tiempo de desarrollo de los proyectos.
 Reducción de costes.
 Minimización de errores y riesgos.
 Aumento del control.
 Cumplimiento de los objetivos.

En definitiva, corresponder a la confianza que el cliente deposita en el Project Manager con la eficiencia y eficacia de su gestión.

Vemos por tanto como el Project Management ha dejado de ser un servicio utilizado únicamente en proyectos inmobiliarios para ir incorporándose progresivamente tanto a proyectos de infraestructuras y equipamientos, “Private Finance Initiative” (PPI) como a proyectos de la Administración Pública y proyectos de “Private Public Partnership” (PPP).

A su vez el alcance de estos servicios puede ser muy diverso, desde el servicio completo de Project Management (Dirección Integrada): Desing Management (Gestión del Diseño), Project Monitoring (Monitorización del Proyecto), Procurement (Gestión de Contratación, selección de Contratistas), Facility Management (Gestión de la Operación y Mantenimiento) o Due Diligence (Auditoría Técnica y Estratégica), hasta servicios “a la carta” conformes a las necesidades particulares de cada cliente.

El equipo que lidera el proyecto debe garantizar el buen fin del mismo, siendo esencial para lograrlo su alta cualificación, alcanzándose con profesionales y Project Managers ampliamente cualificados, tanto en facetas de dirección como de ejecución de proyectos. Además el Project Manager debe dominar las habilidades directivas, también conocidas como “soft skills”, para liderar al equipo de gestión de proyecto, tomando las decisiones muchas veces complejas en los proyectos de edificación, infraestructuras y obra civil y construcción industrial.

También es fundamental una actitud proactiva e integradora del Project Manager en la dirección durante el desarrollo del proyecto, planificando con detalle y con la suficiente antelación y evaluando adecuadamente los riesgos para obtener lo mejor de los intervinientes, estableciendo siempre un clima de colaboración a fin de asegurar el buen fin del proyecto.

Con un buen servicio de Project Management, el promotor ó inversor recupera el protagonismo, en la medida que a través de la relación de confianza que establece con el Project Manager, lleva la iniciativa del proyecto y toma aquellas decisiones relevantes que le permiten alcanzar los objetivos fijados con un nivel de riesgo controlado.

Para más información:

Linkedin Jose Manuel López Sánchez

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