Fomento Territorial – Blog

Urbanismo Sostenible

Los expertos preconizan la llegada de una nueva ciudad inteligente y más eficiente, donde la relación del ciudadano con su entorno sea más intensa.

Del mismo modo que los núcleos urbanos ya sirvieron en el siglo pasado de laboratorio para el desarrollo de lo que entonces podríamos llamar nuevas tecnologías, como la electricidad en las calles (desde aquellas primeras lámparas de aceite o luces de gas) o del motor de combustión aplicado altransporte público, Actualmente ese progreso no se ha detenido e incluso se ha vuelto mucho más limpio y respetuoso con el medio ambiente. Ahora las farolas alimentadas por energía solar o los autobuses eléctricos están a la orden del día.

En estos momentos, tanto los acuciados presupuestos de los ayuntamientos como la integración de nuevas tecnologías han llevado a algunos expertos a anunciar la muerte de la ciudad actual, tal y como la hemos conocido, y preconizar la llegada de una nueva «ciudad inteligente» o «smart city», que se aproveche de estas tecnologías para aumentar su eficiencia y donde la relación del ciudadano con su entorno sea más intensa.

Lo de “ciudad inteligente” es una etiqueta todavía vacía, pero es una tendencia que nos habla de una revolución. Primero la ciudad medieval, tipo Cáceres, entró en crisis y fue sustituida por la ciudad industrial, tipo Londres, que también entró en crisis y fue sustituida por la urbe desparramada y con chalets, tipo Los Ángeles, que también ha fracasado. Además de una planificación tradicional, deben trabajar también en una planificación estratégica urbana y una marca de ciudad. Esa es la nueva tendencia.

Aunque todavía el debate sobre qué modelo de ciudad adoptaremos en las próximas décadas está más cerca de la filosofía que de la práctica, los expertos consultados concuerdan en que el modelo de ciudad inteligente va más allá de la sostenibilidad y la aplicación de tecnologías. El debate sobre la ciudad del siglo XXI estaba polarizado hacia las tecnologías de la información y la eficiencia energética. Hay que incorporar la visión humanista de la vida en la ciudad y preguntarse si el ciudadano puede intervenir en el diseño del lugar donde vive.

Cambio de Mentalidad

Este cambio de mentalidad propone dejar de ver (y por tanto, planificar) la ciudad como un conjunto y pasar a verla como una acumulación de barrios con diferentes necesidades. Mientras que actualmente, por ejemplo, una ciudad enciende y apaga todas sus farolas al mismo tiempo, en el futuro la idea es que cada farola se encienda y apague en función de la necesidad de luz que los ciudadanos tengan a su alrededor, del mismo modo que una persona no enciende todas las luces de su casa sino sólo las de la habitación en la que esté en ese momento. Como resultado, aumenta la eficiencia y se reduce tanto el consumo energético como las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Esta no es una visión puramente utópica, sino que está motivada por la actual situación económica: Es la falta de recursos la que impulsa esta forma de pensar. El concepto de ciudad inteligente no se basa tanto en la tecnología como en la eficiencia. A menudo, en este debate, se utiliza el concepto de ciudad low cost como sinónimo de ciudad inteligente.

En la Ciudad Inteligente cada farola se enciende de forma aislada

La clave está en que una ciudad difusa es más cara que una ciudad compacta. Hemos perdido el sentido del límite y hay que poner límites a ese crecimiento o, mejor dicho, crecer de otra manera.

El verdadero cambio de paradigma, de la ciudad actual a una ciudad inteligente, se basa no sólo en tecnologías que puedan dar los mismos servicios con más eficiencia, sino en la irrupción de las tecnologías de la información o TIC. Lo importante no es tanto el hardware como el software. «Las tecnologías de la información posibilitan otras formas de habitar,espacios híbridos, participación. El ciudadano es el mejor sensor de una ciudad».

Un pensamiento en Alza

Esta forma de pensar ha hecho que la búsqueda de una ciudad inteligente haya ganado muchos adeptos entre los movimientos que demandan una mayor participación de los ciudadanos en la toma de decisiones.

Se estima, además, que la transformación de las ciudades actuales en urbes inteligentes generaría un nuevo nicho de mercado para el sector de las tecnologíasde la información —desde la implantación de redes Wi-Fi a la fabricación y comercialización de sensores que registren la frecuencia de ocupación de un parking público o sistemas que informen a ciudadanos alérgicos sobre qué calles registran mayor cantidad de polen en el aire.

Urbanismo sostenible
Uso de vegetación como aclimatador

Sin embargo, el debate sobre ciudades inteligentes encuentra fácilmente escollos cuando se enfrenta con la realidad. Es necesario cambiar la gestión urbana del agua o losresiduos, partiendo de la insostenibilidad del modelo actual.

Sin embargo, para los actuales encargados de esta gestión, el cambio no es en absoluto sencillo. Con las ciudades inteligentes, la gente espera que des los mismos servicios más baratos. Pero la gestión del agua, la basura, los jardines, etc, vale un dinero. Y hay que pagarlo.

La construcción de ciudades inteligentes forma parte de un análisis profundo donde la tecnología tiene mucho que decir, pero desafortunadamente la ciudad inteligente no existe por sí misma. Por el contrario, necesita de una administración, unos servicios y unos ciudadanos inteligentes.

Algunas iniciativas en Cudades Españolas

1.- Málaga encabeza el ránking de ciudades inteligentes en España, con un proyecto de integración de fuentes de energía renovable en la red eléctrica. Tienen otros servicios inteligentes relativos a seguridad.

2.- Barcelona propone soluciones de movilidad en el transporte urbano, entre los que destaca el proyecto LIVE: Logística para la implantación del vehículo eléctrico. Así mismo, estudia medidas en gestión del agua.

3.- Madrid destaca el Centro Integrado de Servicios de Emergencia (Cisem), que moderniza y coordina a policía municipal, Samur y bomberos. Trabaja también en la introducción del vehículo eléctrico.

4.- Santander es el mayor laboratorio de experimentación en aplicaciones de Internet de las Cosas, con 20.000 sensores desplegados en su área urbana. Trabaja además en la gestión de la movilidad.

Vía: ABC

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