Fomento Territorial – Blog

Francia lidera la transición energética ecointeligente

Con la Ley de Transición Energética recientemente aprobada, el ejecutivo francés aborda un punto de inflexión que pondrá a este país a la cabeza del cambio de modelo energético y medioambiental.

Este ambicioso cambio energético se concreta en estos objetivos:

1.- Reducir en un 40% las emisiones de gas de efecto invernadero(GEI) de aquí a 2030 y dividirlas por cuatro en 2050.
2.- Las energías renovables generarán el 32%del total del consumo a finales de 2030 y dividir por dos el consumo de la energía final en 2050.
3.- Congelar la potencia actual de energía nuclear, que no deberá suponer más del 50% de la producción de electricidad en 2025. Francia es el país más nuclearizado del mundo en proporción al número de habitantes.

Con este importante paso adelante, el país galo busca reducir su factura energética y ponerse a la cabeza de Europa en reducción de gases de efecto invernadero. Se confía en que la nueva ley genere un nuevo mercado tecnológico con más empleo y mayor competitividad.

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Desde el punto de vista del medio ambiente, los objetivos son ambiciosos, sobre todo en lo que hace referencia la disminución de las emisiones de CO2 y del uso de combustibles fósiles, pero principalmente, lo positivo del texto legislativo reside en la fijación de criterios a largo plazo, para que los inversores puedan actuar en consecuencia.

Un punto que nos gustaría destacar el la guerra que se le declara a la Obsolescencia Programada, determinándose multas de hasta 300.000 euros y penas de cárcel de hasta 2 años para los fabricantes que programen de manera consciente el fin del uso de sus productos. Esta norma es la primera legislación que reconoce la existencia de la obsolescencia programada, explicando que en ella se incluye técnicas que introduzcan defectos, debilidades, paradas programadas, obstáculos para su reparación y limitaciones técnicas.

Se ha hecho un esfuerzo en recoger todas las variantes de obsolescencia programada, pero intuimos que su aplicación no va a ser fácil, ya que va a requerir demostrar que se ha introducido un defecto en el diseño del producto. Sabemos que en el entorno industrial siempre se han negado estas prácticas, a pesar de que es más que evidente los bienes duran cada vez menos. Los fabricantes, por su parte, argumentan en que el acortamiento de la vida útil se debe a la exigencia de que los productos sean más eficientes y más baratos.

Francia quiere llegar a la próxima Cumbre del Clima 2015 (COP21), a celebrar en París en diciembre de este año, predicando con el ejemplo. Aunque existen nubarrones que anticipan los pocos acuerdos a los que se van a llegar en dicha cumbre, este país ha apostado firmemente por la revolución energética ecointeligente y el cambio de paradigma.

Los planes de acción a implementar son importantes y cuentan con un presupuesto de 10.000 millones en 3 años. Con respecto a la eficiencia energética de las edificaciones, se planea renovar cada año unos 500.000 edificios, explicitándose el año 2030 como límite para que todas las viviendas francesas sean renovadas para consumir menos energía. Se ha establecido un techo de consumo por metro cuadrado y año, y se simplificarán los papeleos para las licencias de obras. Toda nueva obra deberá tener en cuenta las normas medioambientales y los inmuebles públicos serán de balance de energía positiva, es decir, que generen más de lo que gastan.

Si son precisamente las administraciones públicas las que darán ejemplo en el apoyo a la electromovilidad, incorporando vehículos eléctricos a sus flotas de vehículos.

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También serán los taxis y las empresas de alquiler de vehículos los que deberán disponer de un 10% de coches limpios para 2020. Se tiene previsto instalar 7 millones de puntos de recarga eléctrica en todo el país. Los usuarios privados tendrán importantes ayudas para cambiar un vehículo diésel por uno limpio.

Para terminar, se prohíben las bolsas de plástico de un solo uso y los supermercados no podrán tirar a la basura los alimentos no vendidos.

En resumen, menos contaminación, renovables, eficiencia energética, ecomovilidad, consumo responsable, etc. ¿es la dirección correcta? Sí, y sin duda, lo peor es no hacer nada. El tiempo nos lo dirá si este paso delante de Francia marca la transición ecointeligente que necesita todo el planeta.

Vía: EcoInteligencia

 

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