Fomento Territorial – Blog

Cuando los arquitectos diseñan para ellos mismos

La vivienda del arquitecto despierta mucho interés puesto que se trata del proyecto más personal de su carrera y en el que se permitirá incluir todos sus deseos e inquietudes.

 

Los arquitectos son los profesionales que se encargan de diseñar y crear proyectos habitacionales o comerciales según los gustos de sus clientes, enfocándose en los elementos de mayor relevancia que cada construcción debe tener.

Adaptar un diseño arquitectónico al estilo de vida de un cliente no es tarea sencilla, ya se debe poseer un sentido de no-pertenencia que permita poner las prioridades de los demás como si fueran las propias, dejando a un lado las preferencias personales.

Y es que al entrar a la casa de una persona nos sucede lo mismo que cuando los vemos o conocemos por primera vez: así nos adentramos en “su mundo” y entendemos sus costumbres y forma de ser.

Cuando visitamos la casa de un arquitecto pasa lo mismo. Podemos percibir aspectos relevantes de su personalidad a través de la prioridad que da a cada uno de los espacios, el diseño y la posición donde ubica las cosas.

La vivienda de un arquitecto representa el proyecto más personal de su carrera y en el que puede dejar volar su imaginación e ingenio sin nada que lo reprima en lo más mínimo: se trata de algo hecho por él y para él.

Se trata de un diseño que puede ser empleado para impresionar a sus futuros clientes o que posiblemente será tomado como un ícono de la arquitectura. Además puede ser utilizado para poner en marcha alguna idea o concepto que no pudo ejecutar por falta de presupuesto o exigencias de los clientes.

Tal es el caso de las viviendas de los arquitectos internacionales más reconocidos que con el pasar de los años han perdido su función principal de albergar personas y pasaron a convertirse en un lugar de peregrinación de los amantes de la arquitectura.

El gran arquitecto alemán Mies van der Rohe no tuvo la posibilidad de construir la casa en la que viviría, y este hecho suele ser empleado por sus detractores para afirmar que con ello se evidencia que sus diseños impecables carecían de calidez. No se sabe mucho de los espacios donde trabajaba, pues nunca los publicó en sus obras completas.


(Mies van der Rohe)

El arquitecto que tuvo tres casas

Por otra parte, tenemos a otro arquitecto del siglo XX cuyos proyectos han sabido captar la atención de los amantes de la arquitectura, pues poseen una forma similar de entender y crear obras que van más allá de lo común.

Es Frank Lloyd Wright (1867-1959), un arquitecto que se formó profesionalmente junto a Louis Sullivan en la ciudad de Chicago, y quien posteriormente se encargaría de la construcción de cientos de viviendas, de las que únicamente tres serían para su propio uso.


(Taliesin en Wisconsin)

Wright ejerció su profesión en una casa-taller ubicada en las afueras de la ciudad. Tras cumplir 20 años en ella, el estadounidense decidió abandonarla para construir la que él consideraba como su verdadero hogar: una en los terrenos propiedad de su familia y que tuvo por nombre Taliesin.


(Taliesin West)

Desde que se culminó su primera versión, en 1937, y hasta el año 1959, Taliesin se mantuvo en constante reforma y, tras sufrir un par de incendios, fue reconstruida totalmente. Su complemento se componía de un edificio cercano. El último hogar de Wright, Taliesin West, es un cuartel de trabajo ubicado en Arizona.

(Casa y despacho de A. Aalto en Helsinki)

En las afueras de Helsinki, Alvar Aalto (1898-1976) construyó su casa rodeada por la naturaleza y que hoy se encuentra incluida en la parte residencial de la ciudad. El joven arquitecto dio lugar a su vivienda entre un terreno familiar y su estudio profesional.

En ambos casos, tanto Alto como Wright combinaron a la perfección sus tareas de vida cotidiana con sus labores profesionales. Sus estudios se convierten en grandes comunidades.

En el caso de Wright, también cuenta con la escuela de arquitectura que él mismo fundó y que con el paso del tiempo se convirtió en un espacio donde sus obras son preservadas y atesoradas.

La única casa en América Latina catalogada por la UNESCO

La Casa Luis Barragán se ubica en los números 12 y 14 de la calle General Francisco Ramírez, colonia Daniel Garza, Ciudad de México. A simple vista la casa se funde con el contexto de casas bajas. Gracias a una gran ventana rectangular de la biblioteca, se puede reconocer que ahí dentro ocurre algo, una mezcla de silencio e introspección. Construida en 1947, el estudio de Barragán se ubicó en el número 12; su casa en el 14.
Se le considera una obra maestra dentro del desarrollo del movimiento moderno, al crear una síntesis entre elementos modernos, tradicionales y vernáculos.

La Casa Luis Barragán es un lugar de peregrinaje obligado a para arquitectos y amantes de la arquitectura.

Vía fierasdelaingenieria.com

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